

El comienzo
“Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay quienes luchan un año y son muy buenos, hay quienes luchan muchos años y son mejores..., pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.”
Bertolt Brecht
En 1987 José María Ruiz encabeza un grupo de segovianos amantes del vino concibiendo el proyecto de crear una bodega en una buena zona de vinos tintos. Eligieron la Ribera del Duero por su proximidad geográfica a Segovia y por ser la zona con más futuro dentro de los vinos españoles. Peñafiel era la opción más interesante por ser el centro histórico del vino tinto de la Ribera del Duero.
Tenían claro que el punto de partida había de ser la plantación del viñedo. No pocos estudios demostraron que, para este propósito, las laderas de Carraovejas, muy famosas en Peñafiel por ser el mejor maduradero de la Comarca, constituían el enclave ideal y la tradición así lo demostraba: los viejos del pueblo recordaban cómo los vinos procedentes de Carraovejas eran los más apreciados cuando salían a la venta. El color, aroma y sabor de estos vinos eran inconfundibles.
Sin duda la situación, el terreno y el clima tenían mucho que ver. Ubicada a tres kilómetros de Peñafiel, en la solana de los valles del río Botijas, un apéndice del valle del Duero, del que tan sólo le separan cuatro kilómetros, la finca goza de un microclima en el que se conjugan los efectos dulcificadores del Duero, los vientos dominantes del Oeste, que favorecen la buena sanidad de la uva, y la orientación Sur de sus laderas de suaves pendientes, protegidas del dañino viento del norte, así como de las heladas primaverales y otoñales. Es aquí donde se consigue lo que necesita un buen viñedo: sol y aire.
No había duda, su sitio era Carraovejas. Sólo había que añadir un componente de calidad y vanguardia que optimizara las favorables condiciones que a todos los niveles puede ofrecer esta zona. Sólo así se consiguió que fuera el primer vino de la Ribera del Duero con 25 % de Cabernet Sauvignon, en una época en la que el Tinto Fino era el rey absoluto. Así mismo fueron pioneros en la utilización de roble francés en la Ribera del Duero y en instalar riego por goteo en toda la finca, un sistema que permite aportar el agua necesaria, de una forma racional y específica, mejorando la calidad de la uva tinta destinada a crianzas y reservas.