

No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies.
Mark Twain
Microclima
En la Finca se dan bajas precipitaciones, entre 300 y 400 mm al año. Sufre largos inviernos, fríos y húmedos con temperaturas de hasta -10ºC, así como veranos cortos, secos y muy calurosos, reflejando el termómetro en los periodos estivales máximas por encima de 40ºC. El ciclo térmico se sitúa en 2400 grados heliotérmicos, mínimo necesario para conseguir una correcta maduración en los majuelos, justo antes de que las temperaturas bajo cero vuelvan a hacer acto de presencia y el ciclo de la vid vuelva a renacer.
Las frecuentes brisas que la rosa de los vientos sitúa en el Oeste de la finca favorecen la buena sanidad de la uva. El rocío y las bajas temperaturas con las que despiertan las cepas en las mañanas de verano palían los calores estivales y garantizan un toque especial a estas cosechas que año tras año aportan forma y color a estos vinos.
La ubicación estratégica de la finca, cruce de ríos. La protección que logra del imponente cerro, testigo de los fríos vientos del Norte. La barrera que forma el castillo de Peñafiel, frente a las nubes de granizo, y por último la intervención humana, mediante los molinos antihelada que posee la finca y los sistemas de riego con los que está dotada mitigan los efectos de la helada negra y evitan el congelamiento interno de la vegetación, haciendo de esta finca un baluarte con una uva extraordinaria.