

“Ten valor para modificar lo que se pueda cambiar, serenidad para aceptar lo que no puedes alterar y sabiduría para conocer la diferencia.”
Reinhold Niebuhr.
El viñedo se halla a una altitud media de 850 m, sobre una ladera perpendicular al río Duero que atraviesa la localidad de Éste a Oeste. El terreno es suavemente ondulado, llano en el centro del valle; escarpado y abrupto conforme ascendemos.
Se cultivan tres variedades de vid: Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot.
En la finca existen distintos sistemas de emparrado: Cordon Royat bilateral y eje vertical, y dos tipos de viticultura adaptadas a la orografía de la finca que se puede definir como viticultura tradicional en el valle y viticultura de montaña, en unos casos con pendientes superiores al 20% y en otros con aterrazamiento en las laderas con excesiva pendiente.
De cara al futuro se siguen ampliando las plantaciones en las zonas que permite la orografía, buscando mejorar y adaptar el cultivo año tras año, por medio de una selección masal clonal de sus mejores “canteros” consiguiendo así una excelente materia prima para conformar los caldos.
Para ello, se continúa en una permanente reestructuración y modernización de la finca. Se homogeneízan variedades en parcelas que consideran necesario, se cambian los patrones originarios por otros más aptos para el tipo de suelo, se reorientan las parcelas buscando mayor insolación, se usan sistemas de conducción en el viñedo con nuevas estructuras…, pero siempre con el objetivo final de mejorar la calidad y conseguir un equilibrio en el conjunto de las cosechas.
Todos estos factores, sumados a los trabajos que a la sombra de los viñedos realiza toda la plantilla y tras una sigilosa y minuciosa elaboración de los caldos, definen el sello “Pago de Carraovejas” reflejado en sus vinos.