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Luchando contra las posibles heladas en el viñedo, velas de parafina

Cuando lo que está en juego es nuestro viñedo, toda precaución es poca. Cuidar de este terruño con todas las herramientas que tengamos al alcance de la mano es más que un deber, es una filosofía de trabajo y, para nosotros, va más allá... es una filosofía de vida. Cuando hablamos de cultura del detalle, hablamos de cuidar todos y cada uno de los aspectos a la hora de elaborar nuestros vinos y, especialmente, poniendo el foco en la viña. Como custodios de este valle, la exigencia es máxima y como viticultores la responsabilidad está a la altura de esa exigencia. Es por ello que cualquier noticia que pueda afectar a nuestra viña hace que estemos alerta y que inmediatamente nos pongamos en marcha para evitar que aquello que más queremos y respetamos pueda sufrir algún daño.

Esta pasada noche del 4 de mayo del 2019 la recordaremos como una noche larga. Inevitablemente, todos teníamos en la cabeza las heladas del año 2017 que -también por estas fechas- tuvieron terribles consecuencias para todo el viñedo en gran parte de Europa. Bajo esta premisa y tomando nota de las previsiones de nuestras estaciones meteorológicas que apuntaban a posibles temperaturas en negativo nuestro equipo se puso en marcha durante toda la jornada de ayer.

Velas de parafina

Nuestro objetivo: minimizar los posibles daños que pudieran afectar al viñedo. Para ello nuestro equipo de viticultura; comprometido, esforzándose pese a ser día de fiesta en Peñafiel y mimando nuestro viñedo como nadie, repartía unas 600 velas de parafina por las zonas de nuestra finca en las que sabemos que suelen afectar más las heladas. El conocimiento en profundidad de nuestro viñedo es clave a la hora de tomar esta decisión y todos los datos recogidos por nuestros sensores y estaciones son la mejor herrramienta: la industria 4.0 al servicio del viñedo.

Las velas están clasificadas como producto no peligroso y biodegradable por lo que es respetuoso con el medio ambiente y durante su combustión no se producen vapores nocivos. Nuestro equipo las encendía durante la puesta de sol de la pasada noche ya que su autonomía se extiende entre 8 y 12 horas. Las velas ayudaban a calentar las capas más bajas de aire, las más cercanas a nuestras plantas, que es el lugar donde se "instalan" las heladas más dañinas. Al calentar estas capas protegemos y evitamos daños en nuestras plantas.

Molinos antihelada

De una manera similar, mezclando las capas de aire más frías en las zonas más bajas de nuestra viña, actúan los molinos antihelada. "El fenómeno de inversión térmica se presenta cuando, en las noches despejadas, el suelo se enfría rápidamente por radiación. El suelo a su vez enfría el aire en contacto con el que se vuelve más frío y denso que el que está en la capa inmediatamente superior. Al disminuir la convección térmica disminuye en consecuencia la subsidencia del aire frío ubicado en una capa superior". Los molinos nos ayudan a prevenir posibles daños en el viñedo al mover esa capa de aire y mezclarla con las inmediatamente superiores (más cálidas). En nuestra finca se sitúan a lo largo de todo el valle y comprenden un área de actuación muy amplia. Trabajando conjuntamente pueden ayudar a que la helada no se fije en esas zonas más bajas minimizando el riesgo.

El resultado

Hoy la helada nos ha dejado tranquilos. Las temperaturas no cayeron tanto y la posible helada no fue tal así que, por suerte, no ha afectado en nada a la viña.

La noche y el amanecer nos han regalado unas imágenes cautivadoras. El valle iluminado de velas con la llegada del sol y el canto de los pájaros nos recuerda lo pequeños que somos frente a la naturaleza a la que le debemos todo. Las temperaturas suben y el riesgo durante los próximos días seguirá existiendo. Por nuestra parte y gracias al compromiso del equipo, seguiremos luchando por evitar el daño en nuestro bien más preciado.